TR Trómel
Los trómeles de cribado son una pieza fundamental y el corazón de las instalaciones de tratamiento de residuos, ya que de su eficiencia de separación depende el éxito de la mayor parte de los pre-tratamientos mecánicos posteriores. Diseñados para garantizar una separación granulométrica precisa, constante y totalmente adaptada a las particularidades de cada tipo de planta y material.
Cribado adaptados a la capacidad de tratamiento, el material a procesar y las granulometrías deseadas, entre otros.
Gran Eficiencia y Flexibilidad
Capacidad para procesar enormes volúmenes de material con opciones de configuración en tambor simple o trómel doble (para separar múltiples fracciones a la vez).
Robustez y Larga Vida Útil
Estructura pesada sin deformaciones y mallas intercambiables con espesores de chapa desde 6 mm hasta 15 mm, según la agresividad del material.
Bajo Coste Operativo
Reducido consumo energético gracias a transmisiones directas eficientes y un mantenimiento minimizado.
Elementos Optimizadores
Posibilidad de integrar sistemas anti-flejes (barras anti-colmatantes que evitan enredos y exceso de limpiezas) y púas rompe-bolsas en el interior para abrir bolsas de basura en el mismo proceso.
Seguridad Integral y Accesibilidad
Todos los accesos están sensorizados con interruptores magnéticos. Incorporan paros de emergencia perimetrales (cable de tiro), freno de inmovilización del tambor, luces LED interiores y puertas que se convierten en pasarelas para facilitar un mantenimiento ergonómico.
Es un tamiz rotativo cilíndrico diseñado para clasificar residuos por tamaño. Bianna fabrica diferentes versiones según la aplicación: tromeles estacionarios para RSU y envases, tromeles reforzados para residuos de construcción y demolición (RCD), y tromeles específicos para el afino de compost. Se caracteriza por su robustez, durabilidad y el uso de mallas intercambiables.

Opciones de renting
Descubre Bianna Renting Services y accede a la tecnología Bianna sin inversión inicial
Solicita un estudio de financiaciónPrincipales usos dentro de una planta
El TR Trómel de Bianna es el primer paso hacia una valorización eficiente
- Clasificación Primaria: Ubicados en la cabecera de la instalación para separar la fracción por tamaños, determinando el recorrido posterior (finos, tamaño medio para valorizables ópticos, y voluminosos/gruesos).
- Recuperación de Orgánica: Es el equipo esencial en las plantas de RSU para cribar y aislar la materia orgánica del resto de fracciones.
- Afino de Compost: Actúan como el primer paso en las líneas de afinado para separar de manera precisa el compost limpio de los materiales estructurantes.
- Protección de Equipos: Eliminan los materiales voluminosos y pesados que podrían dañar la maquinaria fina aguas abajo.


Servicios postventa
Mantenimiento, servicio técnico y recambios. Minimiza paradas, maximiza resultados.
Trómel en acción

Showroom y formación
Bianna Greenways, para conocer nuestras plantas y equipos en funcionamiento real
Especificaciones técnicas
Entrada de material
El residuo ingresa por la tolva superior del equipo, la cual permite la alimentación del material al interior del tambor de cribado.
Tambor de cribado
Tambor cilíndrico inclinado 4°, el cual recibe el material por la tolva de entrada. El material se va desplazando hacia la parte baja por el movimiento de rotación del tambor y la gravedad.
Malla de cribado
Las mallas son elementos cribantes que recubren el tambor del trómel y que, mediante orificios de tamaño y geometría definidos, permiten la separación del material según su granulometría durante la rotación del equipo.
Salida de material finos
Material que atraviesa los orificios de la malla del trómel y es descargado del tambor.
Salida de material gruesos
Punto final donde los materiales de gran tamaño son evacuados por la tolva de rechazo

Prestaciones y componentes

Funcionamiento
Movimiento rotativo para una clasificación precisa
El material entra por la zona más alta del tambor giratorio mediante una cinta transportadora o tolva. Unas placas aceleradoras situadas en la entrada impulsan el residuo hacia el interior para evitar atascos. Debido a la inclinación del cilindro y a su movimiento rotativo lento (habitualmente en torno a 12 r.p.m.), el material da volteretas y avanza gradualmente hacia la zona baja.
Durante este trayecto, las partículas de menor tamaño atraviesan los agujeros de la malla, cayendo hacia tolvas o transportadores inferiores (frecuentemente cintas en artesa).
El material más grande que no ha podido ser cribado viaja por todo el interior hasta ser descargado por rebose al final del tambor.






